Sociedad y Tecnología

Contenidos acerca del cambio socio tecnológico en Chile. Abordamos la adopción de tecnologías y sus consecuencias en el país.

Elaborado por Paulina Benítez M. paulinabenitez14@gmail.com


Ocupación, productividad y educación

Esta entrada presenta la actualización de las series de ocupación, desocupación, trabajo informal y población inactiva de 2025 generadas a partir de los datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile. En este blog el conjunto de datos se analiza con tres fines específicos: el seguimiento del ciclo de vida de los datos de la encuesta, la utilización de las plataformas digitales en el trabajo y la productividad del trabajo. Aspectos que están influidos por la caída de los costos de transacción debido a la incorporación masiva de las tecnologías digitales y en el último tiempo con la disrupción de la inteligencia artificial (IA).

El Gráfico 1 muestra el conjunto de datos desde el año 2019 (de pre-pandemia COVID) hasta el 2025. Este último incluye todos los trimestres móviles informados por el instituto de estadísticas, hasta el de noviembre, diciembre de 2025 y enero 2026 (NDE). El Gráfico 1 está compuesto de dos gráficas que presentan las principales variables del mercado de trabajo en el período mencionado. En el gráfico de la izquierda están las cantidades de la fuerza de trabajo, las personas ocupadas y ocupadas informales, los desocupados y la población inactiva; el gráfico de la derecha describe las tasas de las mismas variables excepto la de la población inactiva.

En términos generales el gráfico muestra lo que hemos planteado en entradas anteriores respecto de la desocupación en la economía chilena, esto es, la tasa de desocupación se encuentra estancada desde finales del año 2022, lo que se puede apreciar en la oscilación entre un 8% y 9% en el período. La discusión en torno al movimiento lateral de la tasa de desocupación en estos años ha sido motivo de controversia dado que su nivel es un 1% mayor al que había antes de la pandemia, además porque las cifras de la población ocupada formal (cotizantes del sistema de pensiones) que se obtienen con la encuesta ENE son relativamente mayores a las que se obtienen con los datos de la Superintendencia de Pensiones (ver entrada sobre cambios en el mercado de trabajo de Chile de septiembre 2025).

Como se menciona en el primer párrafo a este blog también le interesa analizar los cambios que experimenta la fuerza de trabajo debido al aumento de los años de educación de las personas que la componen y al mayor soporte tecnológico que disponen los trabajadores actuales. El siguiente gráfico presenta la composición de las horas trabajadas (HH) según su nivel de educación, que está dividido en cinco categorías: educación primaria, educación secundaria, educación terciaria de ciclo corto, educación terciaria y la categoría otros reúne a la educación preescolar y al nivel ignorado de educación.

El Gráfico 2 muestra que la participación de las horas trabajadas por ocupados con educación terciaria (nivel universitario) y educación terciaria de ciclo corto (técnica profesional) van en aumento y las de menor calificación van en retroceso. El porcentaje de HH con educación terciaria de ciclo corto pasó de un 9% a un 14% durante el período. Las HH terciarias (universitarias) representaban en 19,3% de las HH en 2019 y un 25,3% en 2025. Claramente el país tiene una fuerza de trabajo más calificada. En otras palabras, hoy los bienes y servicios que el país provee lo hace a través de una fuerza de trabajo que tiene más años de estudio y, por lo tanto, sería esperable que el PIB de estos bienes y servicios aumentara a medida que pasa el tiempo. Pero, el indicador de la productividad general del país no ha mostrado ese comportamiento y ha permanecido estancado hace más de una década. Es más, la idea de hacer más con los mismos recursos era uno de los sustentos o pilares de la Agenda de Productividad de 2023, que sostenía la importancia de la productividad para impulsar el crecimiento económico de Chile con lo cual planteó aumentar la productividad promedio anual en 1,5%. Por otra parte, las horas trabajadas (HH) cuentan con el apoyo de las nuevas tecnologías, tal es así que las plataformas digitales forman parte de la información que recoge la encuesta ENE, y la irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito del trabajo ya es habitual. Entonces las HH son realizadas por personas que no sólo están más educadas sino que también tienen un soporte tecnológico que ha ido aumentando en el tiempo. Por lo tanto, el estancamiento de la productividad se torna más significativo y recuerda la paradoja de la productividad que Solow advirtió a finales de los años ochenta: las tecnologías de información estaban en todas partes menos en las estadísticas de productividad.



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About Me

Paulina es doctora en Ciencias Sociales e investigadora independiente. Actualmente, se dedica al estudio del cambio socio tecnológico en Chile basado en el análisis de datos masivos, principalmente públicos. Hasta febrero de 2022 fue profesora de la Universidad de Concepción (Chile).

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