Los datos de la encuesta de empleo del último trimestre (junio, julio, agosto de 2025) sobre los indicadores de ocupación, desocupación, informalidad publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) generaron opiniones encontradas sobre la interpretación del porcentaje de desempleo nacional del 8,7%. Algunos expertos expresaron que el porcentaje corresponde a una “emergencia laboral” ya que el nivel de desocupación se ha mantenido aproximadamente constante por más de dos años, y es el 1% mayor al nivel de desocupación antes de la pandemia, con el 7,8% en el trimestre móvil inmediatamente anterior a su inicio. La controversia también tocó a la fuente de datos porque en la explicación de la informalidad laboral los datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) han sido complementados con datos administrativos de los cotizantes de las AFP recogidos por la Superintendencia de Pensiones. Respecto a este hecho un experto se refirió en los términos: se están mezclado “peras con manzanas”.
Prestamos atención a la discusión porque la encuesta ENE es una de las fuentes de datos que ocupamos en este blog para seguir el cambio socio tecnológico en Chile, en particular para dar seguimiento a las estadísticas de uso de plataformas digitales en el trabajo. El Gráfico 1 presenta la información que da cuenta de la controversia; a partir de los datos de la encuesta ENE desde el año 2019 (previo a la pandemia COVID19) hasta el último trimestre móvil informado de junio, julio, agosto de 2025. En el Gráfico 1 se reprodujeron las cantidades y tasas de los principales indicadores del mercado de trabajo desde el año 2019 (previo a la pandemia de COVID19) hasta el último trimestre móvil informado: junio, julio, agosto de 2025 (JJA2025). Las curvas del Gráfico 1 divididas en dos gráficas: Gráfico A de cantidades y Gráfico B de tasas, muestran los datos de la fuerza de trabajo, ocupación, ocupación informal, desocupación e inactividad laboral del período. La tasa desocupación (curva naranja, Gráfico B) muestra que el valor está fijo en alrededor de un punto porcentual mayor al valor que había antes de la pandemia.

En concreto el mercado del trabajo desde el año 2022 se ha estacionado en un nivel distinto del que había antes de la pandemia. En particular la tasa de desocupación (curva naranja en Gráfico B) muestra que la desocupación del último trimestre (JJA 2025) del 8,7%, fue la misma que había un año atrás (trimestre julio-septiembre 2024), e idéntica a la del trimestre de febrero, marzo, abril 2023, aunque fue levemente inferior a la del trimestre recién pasado de 8,9% (abril-junio 2025). En otras palabras, la tendencia de los datos muestra que el porcentaje de desocupación está estacionado alrededor del 8,7%, valor un 1% superior al porcentaje anterior a la pandemia. Es fuente de la polémica el nivel alcanzado por la tasa de desocupación nacional y el tiempo de duración que se ha mantenido estancado en la post pandemia.
La controversia tocó también el tema de las fuentes de datos, lo que merece una reflexión adicional. La cuestión central es si los datos de trabajo que provienen de la encuesta ENE se pueden combinar con los datos registrados por la Superintendencia de Pensiones, o significa la mezcla de “peras con manzanas”. Se subraya que los datos provenientes de ambas fuentes son datos oficiales del mercado del trabajo y cualquier expresión que los relativiza subestima una de las principales características de los datos de la web: su reutilización. Por cuanto el modelo evaluación de su calidad de Berners-Lee, las cinco estrellas de la calidad de los datos pone énfasis en el potencial de combinación que ellos tienen. Aquel es un aspecto en el que Chile está al debe (Índice Ourdata-OCDE). Más aun la reutilización de los datos de la web, principalmente, la combinación con otros datos es más que necesaria, sobre todo por las transformaciones que experimenta el mercado de trabajo hoy en día.
En relación a tales transformaciones es necesario mencionar ciertas modificaciones incorporadas en la encuesta ENE que responden a la política de revisión y actualización del instituto de estadísticas ante los procesos que afectan la generación de la información y su calidad. Dos ejemplos ilustrativos: la actualización a la versión de 2011 (desde la de 1997) de la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación (CINE), siguiendo los lineamientos de la UNESCO; y la incorporación de “otras ediciones” en el procesamiento habitual de la encuesta, referidas al módulo ingresos y a los insumos para la medición de “estadísticas experimentales” sobre plataformas digitales, turnos de trabajo, asociatividad laboral y las personas que trabajan a honorarios.
Las plataformas digitales poseen una importancia capital por las transformaciones que experimenta la fuerza de trabajo debido al uso de plataformas tecnológicas. En la economía de plataformas o “economía gig” las plataformas se intermedian la oferta y la demanda de trabajo. En Chile el fenómeno se ha visto reflejado en la tramitación del reglamento de la Ley 21.553 (abril de 2023) que rige para Uber y otras empresas de transporte pasajeros basadas en aplicaciones. El reglamento entró en vigencia en agosto de 2025. Y en las medidas tributarias aplicadas a las personas que realizan actividades comerciales a través de plataformas por el Servicio de Impuestos Internos. El fenómeno que en Chile es incipiente cuantitativamente hablando; en otros países ha adquirido gran importancia, por ejemplo, la estimación de la economía gig en China abarca a doscientos millones de personas, aproximadamente el 40% de la población urbana. La economía gig incorpora formas de trabajo diferentes al “trabajo tradicional”. Nuevas formas de trabajo que son reconocidas por ser temporales, parciales, flexibles, de corta duración en sectores específicos, y que permiten a los trabajadores gig generar ingresos de forma independiente mediante plataformas digitales, pero careciendo de varias características que tiene el “trabajo “tradicional” propio del industrialismo: estabilidad laboral, contrato de trabajo, prestaciones de salud, seguridad social. Diferenciándose también en la cualificación requerida.
En resumen, la controversia que se ha planteado a partir de los recientes indicadores del trabajo nacional es válida con respecto al significado del nivel de desocupación en el mercado laboral. Sin embargo, es una discusión innecesaria respecto al uso de distintas fuentes de datos para su comprensión. Porque en la actualidad los datos (siempre) deben pensarse recombinados con otros y en su reutilización. Sobre todo, considerando los cambios significativos que está experimentando el mercado laboral producto de la maduración de la economía gig. También debe considerar la velocidad de los cambios, y que tanto la encuesta ENE como las recomendaciones internacionales del tema difícilmente les podrán seguir el paso.

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