En la primera semana de julio recién pasado dejó de funcionar el antiguo Puente Ferroviario Bio-Bío que cruzaba el río de igual nombre. Inaugurado el año 1889 y con casi dos kilómetros de largo (1.889 metros) conectaba la ciudad de Concepción – desde las antiguas estaciones Chepe y Bío-Bío- con la zona de explotación del mineral de carbón ubicada al sur del río Bio Bío. Ya inaugurado el puente, el sub-ramal Concepción- Curanilahue en un recorrido de 95 km prestaba el servicio de transporte de carbón a las compañías de Lota y Coronel, Carbonífera Schwager y de Curanilahue, todas empresas vinculadas a la propiedad del ferrocarril. La empresa tenía veinticinco locomotoras a vapor, 550 vagones de carga y entre diecisiete y veinticinco coches de pasajeros, lo que muestra que su principal actividad era el transporte del carbón. El viejo puente ferroviario formaba parte de la infraestructura de la red local del ferrocarril que permitió el transporte de carbón desde la zona de explotación y acopio hacia el centro del país. Mientras la explotación minera del norte (salitre, plata, cobre) se abastecía de carbón a través del transporte por barcos.
En este blog hemos planteado que cuando las personas acceden y utilizan las tecnologías pueden hacer “más y nuevas cosas”. Desde la perspectiva de este blog: sociedad y tecnología, la entrada de hoy analiza los datos del ferrocarril y el impacto social en un período reconocible de la vida nacional, pues la incorporación de la tecnología del ferrocarril en Chile sustentó el industrialismo. Porque no todo fue transportar carga (bienes y materias primas) en el ferrocarril, esta entrada se refiere específicamente a los viajes de las personas que la tecnología del ferrocarril hizo posible. Los viajes en tren eliminaron las barreras de tiempo y distancia a las personas, lo que motivó su adopción.
El Gráfico 1 presenta los datos de la cantidad de pasajeros del ferrocarril nacional y la evolución de la población del país entre 1900 y el 2010. Consideramos de interés conocer el proceso de desarrollo que siguió el ferrocarril chileno, porque el ferrocarril fue un pilar central en el desarrollo industrial de la nación, al igual que en otras latitudes. Los datos utilizados en el análisis provienen de Clío UC, del trabajo con los datos históricos de Chile de Díaz, Lüders y Wagner de la Universidad Católica de Chile. En el Gráfico 1 la línea azul representa la cantidad de pasajeros transportados por año (eje vertical izquierdo) y la línea verde la población del país (eje vertical derecho). En el gráfico del período figuran dos puntos con valores atípicos (1912 y 1956); hacemos el comentario porque la observación atenta detectará claramente que los valores están fuera de rango.

El gráfico muestra la incorporación del ferrocarril en Chile en el período señalado. Se aprecian tres etapas: la primera desde 1900 a 1960 en que la cantidad de pasajeros sigue al crecimiento de la población. Al inicio del siglo pasado la cantidad de pasajeros por año era de dos viajes por persona, y al final de la etapa se estabiliza en torno a cuatro viajes por persona. Es importante hacer notar que en esa etapa los viajes en tren no constituyeron una restricción importante para las personas, pues el aumento de la población fue seguido por el incremento de la cantidad de viajes en ferrocarril. Por ejemplo, el incremento de los viajes dio soporte a la migración de las personas a lo largo del país (podemos recordar a Carmela en su viaje desde San Rosendo a Santiago de Chile en la obra de La pérgola de las flores). Luego, entre los años 1961 y 1998 vino una etapa de decrecimiento en que los viajes por persona cayeron a uno. Finalmente en el período actual, los primeros años de este siglo, hay una leve recuperación, la cantidad de viajes por persona es alrededor de 1,3. La dinámica muestra o caracteriza los ciclos naturales de incorporación de la tecnología en una sociedad más allá de las políticas públicas que adopten los gobiernos al respecto. Las tecnologías no nacen y mueren abruptamente sino que se van combinando con las existentes y otras nuevas. En este caso, posterior a 1960 el transporte de pasajeros por buses se convirtió en un servicio masivo y el uso de vehículos motorizados particulares fue haciéndose más común. Además, en esta última etapa el renacer de ferrocarril tiene que ver sobre todo con los trenes de cercanía e inter-ciudades y con los cambios tecnológicos experimentados por los trenes, por ejemplo, los trenes impulsados por energía eléctrica.
Señalamos que la incorporación del ferrocarril fue una de las tecnologías en las que se sustentó el industrialismo. El Gráfico 1 muestra el auge, estancamiento, caída y el renacer del ferrocarril en Chile a través de la cantidad de pasajeros transportados en el último siglo. Se debe hacer notar que la incorporación de tecnologías en la sociedad no es inocua; porque como explicó Toffler (1979), la incorporación del ferrocarril en sus tiempos primitivos requirió uniformar las tecnologías existentes, los pasajes, los horarios. Se sincronizaron las operaciones a lo largo de miles de kilómetros. Se crearon nuevas ocupaciones y departamentos especializados. Se concentraron capital, energía y personas. Además, hicieron esfuerzos por maximizar la escala de sus redes. Para lograr todo eso generaron nuevas formas de organización, basadas en la centralización de la información y el mando. Para dimensionar el esfuerzo que significó la incorporación del ferrocarril en Chile, los siguientes datos dan muestra de aquel, en el año 1953 la Empresa de Ferrocarriles del Estado informó que el transporte de pasajeros operaba con tres categorías de pasajes, de primera clase, segunda clase y tercera clase. Los pasajeros se distribuían de la siguiente manera: primera clase a 7.401.912 pasajeros, 772.656 en segunda clase y 12.830.375 en tercera clase, lo que totaliza 21.009. 943 de pasajeros, mientras la población chilena era de 6.491.137.
La descripción anterior otorga significado a la expresión «más y nuevas cosas» que posibilitan las tecnologías, y que se deben operar en el ámbito que permite la propia tecnología. Por ejemplo con el ferrocarril las personas pudieron viajar más con distintos propósitos, pero debían ajustarse a las condiciones que imponía esta nueva tecnología (horarios, destinos, tarifas, etc.) Además, la descripción remarca que con incorporación de esta nueva tecnología la sociedad chilena pudo dar mejor soporte al industrialismo al permitir la separación entre el consumo y la producción. Las materias primas y bienes se pudieron mover más rápido, en mayor volumen y a mayor distancia.

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