Sociedad y Tecnología

Contenidos acerca del cambio socio tecnológico en Chile. Abordamos la adopción de tecnologías y sus consecuencias en el país.

Elaborado por Paulina Benítez M. paulinabenitez14@gmail.com


Cambios en el presupuesto familiar

Una de las expresiones que usamos repetidamente en este blog alude a que el cambio socio tecnológico en curso permite hacer “más y nuevas cosas” debido a que las personas han valorado la importancia de las redes, lo que llevó a la adopción masiva de internet + telefonía móvil + redes sociales, un proceso consolidado en los años 2010, 2011 en Chile. Pero qué sucede con las cosas que se estaban haciendo; algunas cosas se dejan de hacer y otras modifican su importancia debido a que las “nuevas cosas” comienzan a difundirse en el sistema social.

El mes pasado una comisión de expertos nacionales entregó los resultados y sugerencias que buscan introducir cambios en la medición de la línea de pobreza. Más allá de lo específico del tema, la comisión puso de relieve los cambios que han ocurrido en el país respecto a los bienes y servicios que las personas utilizan, y que afectan la medición de este indicador y el comportamiento de las personas. Esto muestra que hay bienes y servicios que se dejan de consumir, otros que cambian su importancia relativa, y que aparecen otros nuevos. El nuevo consumo es un reflejo indirecto de los cambios «en las cosas» que están haciendo las personas. La entrada de hoy profundiza el análisis del gasto de las familias chilenas en relación a la canasta de bienes y servicios definida en las estadísticas nacionales para observar la composición y la velocidad con que varía un conjunto de bienes y servicios que se incorporan al consumo familiar y los que se dejan de consumir.

Los datos analizados corresponden a las categorías de bienes y servicios que consumen los hogares. Información que es recolectada por la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) durante un año, en las principales ciudades del país (capitales de regiones y áreas metropolitanas). La encuesta de presupuestos familiares se aplicó por primera vez en Chile el año 1957 (noviembre 1956- octubre 1957).  Desde la I EPF (1957) hasta la VI EPF de 2007 (noviembre 2006- octubre 2007) la encuesta era aplicada cada diez años, pero desde la VII EPF (2012) se realiza cada cinco años. Las dos últimas encuestas (VIII EPF y la IX EPF) fueron realizadas durante los años 2016-2017 y 2021-2022 respectivamente. Habitualmente sus resultados son publicados un año después, en este caso, el año 2018 y 2023 respectivamente.

Fuente: P. Benítez, agosto 2025.

En el Gráfico 1 se observan las variaciones del gasto familiar en las divisiones (grupos) de bienes y servicios establecidas en ambas encuestas. El gasto promedio del hogar en el período entre encuestas exhibió un incremento de 24,3%, mayor al IPC del período de 17,4%. Y como se aprecia en el gráfico, el incremento no fue el mismo en todas las categorías. Así los productos que más aumentaron en el presupuesto familiar fueron: los alimentos y bebidas no alcohólicas, vivienda y servicios básicos (luz eléctrica, agua y gas), transporte, salud, información y comunicación; seguros y servicios financieros. Por otra parte, disminuyeron los servicios de educación; recreación; deporte y cultura; vestuario y calzado; bebidas alcohólicas, tabaco y estupefacientes. Cabe destacar que las variaciones ocurrieron no solamente entre las divisiones de productos, sino que también lo hicieron al interior de las divisiones y cada vez en menos tiempo.

Lo que ocurre a nivel de divisiones de productos (nivel macro), también ocurre en el nivel micro (productos específicos). El producto de mayor consumo en los hogares chilenos es el pan; según la última encuesta EPF el pan está presente en el 93% de los hogares; por lo cual se puede pensar que es difícil que tal gasto específico modifique su composición debido a su magnitud. Sin embargo, entre ambas mediciones hubo una ligera caída en la cantidad de hogares que consumen pan. Y al interior de la composición de tipos de pan, fue el pan envasado el que aumentó su participación. En orden decreciente, otros bienes y servicios que están ampliamente presentes en el presupuesto familiar son: la electricidad de la vivienda principal, el servicio de suministro de agua potable por cañerías y recolección de aguas residuales por alcantarillado (vivienda principal), los servicios de telefonía móvil, el pan corriente a granel, los refrescos, las comisiones de instituciones bancarias, los tomates frescos o refrigerados, los cargos administrativos e implícitos de los fondos privados de pensiones y servicios similares.

De la lista anterior destaca el hecho que prácticamente en todos los hogares está presente la conexión a internet (servicios de telefonía móvil). De la división Información y Comunicación de la encuesta, en este conjunto de productos hay servicios que concentran el mayor gasto de los hogares en Información y Comunicación. El primero es el servicio de telefonía móvil, luego telecomunicaciones paquetizadas para vivienda principal, y la conexión fija a internet para la vivienda principal.

En resumen, la frase “más y nuevas cosas” la podemos ver reflejada en los cambios en el gasto del presupuesto familiar, esto es, cambia la composición del consumo a nivel de las grandes divisiones de bienes y servicios, cambios en la composición al interior de cada división (caso del pan), aparición y masificación de nuevos bienes y servicios (conexión a Internet). Dichos cambios además, han planteado a la encuesta redefiniciones en cuanto a su contenido y el tiempo de aplicación. El tiempo de realización se acorta a la mitad del período original y el contenido y clasificación de producto está en constante modificación; así la clasificación de productos entre la VIII y IX EPF considera modificaciones en la descripción de bienes o servicios de consumo específicos, que se tradujeron en: cambio de glosa, renueva, desagregado, fusionado, recompuesto, mantiene, o eliminado.



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About Me

Paulina es doctora en Ciencias Sociales e investigadora independiente. Actualmente, se dedica al estudio del cambio socio tecnológico en Chile basado en el análisis de datos masivos, principalmente públicos. Hasta febrero de 2022 fue profesora de la Universidad de Concepción (Chile).

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