Sociedad y Tecnología

Contenidos acerca del cambio socio tecnológico en Chile. Abordamos la adopción de tecnologías y sus consecuencias en el país.

Elaborado por Paulina Benítez M. paulinabenitez14@gmail.com


Nuevamente la productividad de Chile

Hace más de una década que la productividad de la economía tiene en problemas al país, no se han vuelto a repetir los resultados obtenidos en los años noventa en esta materia cuando hubo variaciones superiores al 3%, con significativas consecuencias en el crecimiento económico ¿Por qué le interesa la productividad a este blog? Nos interesa porque la productividad está relacionada con el decurso del cambio socio tecnológico actual que permite que las personas (también las empresas e instituciones) puedan hacer más y nuevas cosas, consecuentemente se esperaría que este hecho debiese reflejarse en la productividad del país, porque más cosas significa hacer más cantidad con los mismos recursos, y nuevas cosas significa que en su producción está presente la innovación, entonces, se harán cosas mejores que las existentes.

La noción de nuevas y más cosas se ilustra con un ejemplo que la representa adecuadamente. Chile llevó al formato electrónico la ejecución de procedimientos administrativos y trámites públicos consiguiendo agilizar la atención en los servicios estatales (Ley 21.180, 2019). Una estimación simple de la mayor cantidad de horas que las personas disponen por el hecho de tener acceso a efectuar diversos trámites públicos (solicitar certificados, solicitar información; postular a becas, subsidios, fondos concursables; rectificar o actualizar información personal; pagar una multa, etc.) vía internet. El cálculo de la estimación del ahorro de tiempo con los datos del Registro Nacional de Trámites del primer semestre de 2023 dio como resultado que los chilenos liberaron siete horas aquel año, por el hecho de reemplazar hacer los trámites presencialmente por trámites en línea. Pero el ahorro de tiempo no se circunscribe sólo a los usuarios, también implica un ahorro de tiempo en la atención que brindan las instituciones públicas. Si suponemos que los trámites se hacen sólo presencialmente en la oficina pública, que producir un trámite presencial demora en promedio veinte minutos, otras consideraciones son: jornadas de trabajo de ocho horas y se trabajan 250 días hábiles al año; entonces el ahorro equivale a 50.000 jornadas de trabajo. Esta es una estimación gruesa de la dimensión del ahorro de tiempo en este sector debido a que los trámites públicos tienen escalas distintas, la mayor parte de las transacciones se concentra en unas pocas instituciones (Servicio de Impuestos Internos, Tesorería General de la República, Servicio de Registro Civil e Identificación e Instituto de Previsión Social). El ejemplo descrito es una muestra de la magnitud que tiene el cambio social en el ámbito de los trámites públicos y manifiesta la fuerza que tiene la revolución digital en la esfera de los servicios e instituciones públicas.

El problema de la productividad del país puede resumirse con la paradoja de Solow que, en la década del ochenta, veía a las tecnologías de información por todas partes menos en las estadísticas de productividad. También se debe tener en cuenta que la productividad es un fenómeno de largo plazo, como indicó Krugman: la productividad no es todo, pero en el largo plazo sí lo es todo. En el país se observan los dos planteamientos. Porque el cambio socio tecnológico es un proceso que lleva más de una década desarrollándose (si asumimos el 2007 año referencia de los cambios que están ocurriendo en el mundo de acuerdo con Thomas Friedman), desde entonces alteran la vida del país sin que aún no se perciban incrementos en la productividad. Además, en este período ha aumentado el nivel de educación de la fuerza de trabajo, un aspecto que se espera debiese haber fortalecido el aumento de la productividad. En términos generales en Chile la escolaridad aumentó de 9,1 años a 11,7 años entre 1992-2020. Desde el punto de vista económico las personas que componen la fuerza de trabajo incrementaron persistentemente su nivel educación.

Esta entrada muestra en mayor detalle el cambio en la composición del nivel de educación de la fuerza de trabajo en el país. En el Gráfico 1 se presentan las horas efectivas de trabajo según el nivel de educación de la población ocupada. Las horas efectivas de trabajo son una variable que compone la metodología de medición de la productividad, específicamente es la metodología utilizada por la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP). El período analizado abarca desde el primer trimestre 2022 (diciembre, enero, febrero de 2022, DEF 2022) hasta el último de 2024 (noviembre, diciembre, enero de 2024, NDE 2024). El rango de personas ocupadas del período alcanzó las 8.768.645 en el trimestre DEF 2022 y las 9.394.112 en el trimestre NDE 2024. En el año 2024 las horas efectivas ejecutadas por el total de ocupados fueron 17.864.142.859. Los datos del nivel de educación de los ocupados utilizan las categorías de la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación (CINE) empleada por la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), Instituto Nacional de Estadísticas. En la elaboración del Gráfico 1 las categorías de nivel de educación se agruparon de la siguiente manera: el nivel de primaria reúne la educación primaria del nivel 1 y 2; la educación universitaria agrupa: universitaria, postítulos y maestría, doctorado; otros, reúne a los ocupados sin estudios (que nunca estudió), a los que cuyo nivel más alto de educación es la educación preescolar y las personas cuyo nivel de estudios se ignora. El nivel de secundaria y la educación técnica de nivel superior mantienen la clasificación original.

Fuente. Elaboración propia con datos Encuesta ENE de 2022-2024, trimestre móvil DEF 2022 a NDE 2024.

Los valores del nivel de educación del período en el Gráfico 1 describen que: la educación primaria en el año 2022 tenía el 13% y en el 2024 el 11%. El 43,37% de los ocupados en el 2022 tenía nivel de educación secundaria y en el 2024 el 40,8%. Asimismo, el 14% de los ocupados en el año 2022 tenía educación técnica y hacia el año 2024 el porcentaje era 15,17%.  El 28,7% de los ocupados tenía educación universitaria en el 2022 y en el 2024 era el 32,7%. Otros, en el año 2022 tenía menos del uno por ciento (0,86%) y en el 2024 descendió a 0,37%. En el período analizado (2022-2024) se destaca que el nivel secundario descendió casi tres puntos porcentuales, la educación técnica de nivel superior aumentó, el nivel de educación universitaria se elevó cuatro puntos porcentuales. En resumen, los más educados han aumentado su participación en la fuerza de trabajo y los menos educados han disminuido. Además, el nivel universitario y técnico de nivel superior aumentaron en forma importante; y estos trabajadores, los más calificados entre los ocupados, están ligados a los niveles más altos de la dirección del sistema económico. Entonces ¿Por qué no aumenta la productividad en Chile?

El Informe de enero de 2025 de la CNEP (Comisión Nacional de Evaluación y Productividad) señala que aumentar la productividad (…) es crucial para el bienestar de una sociedad, ya que mejoras productivas suelen traducirse en mayores ingresos y más tiempo disponible para las personas. La evidencia indica que el ingreso (salario) mínimo mensual se ha elevado continuamente desde el año 2007 en base a la presión sindical y el consenso político. Se observa, además, que el ahorro de tiempo se ha conseguido a través de la digitalización de un conjunto de actividades como se mencionó en los párrafos anteriores. Entonces, se puede hipotetizar que las personas perciben que los beneficios de aumentar la productividad se pueden obtener por otros caminos, lo que abre una pregunta ¿esto significa que estamos haciendo más y nuevas cosas con impactos de corto plazo? Otra posibilidad es que las nuevas y más cosas no hayan alcanzado su punto de inflexión para agregar valor en el largo plazo, puesto que, por ejemplo, no se ha completado el ecosistema necesario para que aumente de escala.



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About Me

Paulina es doctora en Ciencias Sociales e investigadora independiente. Actualmente, se dedica al estudio del cambio socio tecnológico en Chile basado en el análisis de datos masivos, principalmente públicos. Hasta febrero de 2022 fue profesora de la Universidad de Concepción (Chile).

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