Sociedad y Tecnología

Contenidos acerca del cambio socio tecnológico en Chile. Abordamos la adopción de tecnologías y sus consecuencias en el país.

Elaborado por Paulina Benítez M. paulinabenitez14@gmail.com


Sobre puntos y comas

El funcionamiento de la sociedad con una nueva tecnología es una de las fuentes de cambio social, su incorporación resuelve algún problema colectivo. La tecnología no solamente se refiere a los dispositivos técnicos también incluye a las ideas. La entrada de hoy analiza los signos de puntuación como la idea (innovación) que propuso, y propone, facilitar la lectura ¿Cuál era el problema que se buscaba resolver? En el mundo antiguo un texto empleaba letras mayúsculas y escritura continua, es decir, el manuscrito no tenía espacios entre palabras ni signos para indicar pausas, tampoco distinguía los párrafos (ELTEXTONOTENIAESPACIOSENTRELASPALABRAS). La escritura continua y la lectura en voz alta dominaron la escena durante siglos. Por mucho tiempo se consideró innecesario introducir mejoras en el lenguaje escrito, incluso Cicerón no se manifestó a favor de un sistema de puntuación. Un primer paso surgió cuando los antiguos escribían textos en piedra e intentaban que perdurarán en el tiempo y fuesen comprendidos por muchas personas rápidamente. Con tal propósito los romanos tomaron la idea de los etruscos de separar las palabras mediante puntos e insertaron interpunctus entre las palabras esculpidas en columnas o edificios.

Desde la perspectiva de la difusión de las innovaciones el problema consistió en proponer signos para facilitar la lectura y propagar su uso en la población, esto es, que fuesen aceptados por todos o la mayoría de los que los utilizaban. La siguiente descripción del proceso de difusión de la puntuación releva los hechos esenciales y, principalmente, está basada en el libro Cómo la puntuación cambió la historia de B. B. Michalsen (2022). Doscientos años antes de Cristo el primer sistema de puntuación fue creado por Aristófanes de Bizancio (257-180 a. C.) con la idea de colocar distinctiones ubicadas a diferentes alturas del texto según la importancia y duración de la pausa. Así trabajó con la coma (comma), los dos puntos (colon) y el punto (periode). Los profesores o grammatici tuvieron el importante papel de enseñar las técnicas de preparar exposiciones orales, que requerían la minuciosa lectura e interpretación del texto para lo cual insertaban marcas que unían o dividían palabras, indicaban pausas que precisaban la lectura y permitían que el manuscrito fuera comprendido de la manera deseada por el autor. Siglos después Boncompagno da Signa (circa 1170-1240) estableció la vírgula planus y vírgula suspensiva. La primera marcaba el final de una idea completa, y cumplía la misma función del punto. La segunda marcaba una pausa corta y fue el inicio de la coma tal como la conocemos hoy. En el mundo occidental el libro impreso nació en 1455 cuando la imprenta de Gutenberg reunió un conjunto de tecnologías que habían estado en proceso de desarrollo y adopción por más de mil años. Cuando los tipos móviles de impresión de alfarería fueron creados en China y, más tarde en Corea fueron reemplazados por tipos de metal y aplicados a usos generales. En las imprentas de Europa Central, en particular en las ciudades de Florencia y Venecia, se desarrolló el trabajo de integrar en la palabra impresa las nuevas formas de puntación del punto, la coma y punto y coma con métodos de producción desarrollados por Aldo Manuzio. Fue en Venecia el año 1494 que Manuzio estableció formas completamente nuevas para la comunicación del texto que incluían un sistema de puntuación y las reglas de uso de la puntuación moderna. Estas dejaron huella en las lenguas occidentales e influyeron en la puntuación de idiomas como el ruso, chino, japonés, árabe. Este sistema de puntuación fue una solución eficaz al otorgar mayor precisión y profundidad al texto (Michalsen, 2022). Tales innovaciones hicieron posible el acceso a la cultura impresa a un público más amplio.

La difusión y adopción de los signos de puntuación generó un conjunto de patrones y formas de relación entre las palabras, párrafos y signos de puntuación que fueron estableciéndose de acuerdo a los distintos estilos y características de la escritura. El libro de G. Miller (1969) Language and Communication enseña una interesante tabla con la frecuencia relativa entre signos de puntuación de un conjunto de obras de autores ingleses de los siglos XVIII, XIX y XX (Miller, 1969, p.127). La tabla elaborada por Thorndike en 1948 describe los cambios que fueron experimentando los signos en el período. El gráfico 1 muestra la información de la tabla de Thorndike y con fines de comparación agrega la métrica del primer tomo del libro Discursos y escritos políticos de Don José Manuel Balmaceda,1864-1891. Diputado y Senador en el Congreso Nacional, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la República Argentina, Ministro de Estado y Presidente de la República de Chile, compilado por Alberto Prado Martínez y publicado el año 1900 en Santiago de Chile.  El texto completo consta de cuatrocientas tres páginas. En el análisis del texto se excluyeron las treinta y tres páginas de la Tabla de Materias.  

Fuente: Elaboración propia con Discursos y escritos políticos de Don José Manuel Balmaceda,1864-1891… Santiago de Chile, 1900 y tabla de Language and Communication (Miller, 1969, p.127).

En el Gráfico 1 se observa que el punto y la coma se consolidan como los principales signos de puntuación. El punto y coma perdió importancia y los signos de interrogación y exclamación aumentaron su relevancia relativa. Un hecho relevante es que el punto y la coma corresponden al 80% de los signos de puntuación usados en todo el período, aunque cambia la proporción de ellos, pues en el siglo XVIII había tres comas por cada punto. En el siglo XX esa relación disminuyó a menos de la mitad, a 1,4 comas por punto. Otros signos de puntuación aumentaron el porcentaje de uso: los signos de interrogación y exclamación; mientras el punto y coma desciende en importancia. Por otra parte, en el libro analizado se aprecia que la distribución entre los signos de puntuación coincide con la distribución del siglo XIX de la tabla de Thorndike. En ambos casos la coma, el punto y punto y coma representan alrededor del 86% del total de los signos de puntuación usados.

Por último, dos consideraciones. La primera dice relación con la mirada de los signos de puntuación como el proceso de difusión de una innovación que ayuda a la lectura. La misma perspectiva se puede aplicar a la ortografía en general. Por ejemplo, en el libro analizado, la sección inicial (Advertencia) se establece que (…) En lo que á impresión respecta, hemos adoptado la ortografía castellana, por ser la que, exceptuando á Chile, se usa en todas las naciones que hablan la lengua española. Y expresa el uso del sistema de ortografía castellana y enseña el uso de la letra á que con el tiempo desapareció de los escritos. Las palabras del párrafo reflejan un momento histórico del país en que la ortografía fue un problema lingüístico, educativo y político sujeto a debate y reformas. La segunda consideración da cuenta que el problema planteado es similar al que se enfrentan hoy en día los usuarios de redes sociales digitales y el correo electrónico. Aunque claramente la velocidad del proceso es muy diferente, hay problemas semejantes y otros distintos en las prácticas de escritura en redes sociales. Por ejemplo, antes y ahora el uso de mayúsculas ha sido un problema para resolver, el uso de la puntuación, también los espacios entre las palabras, el uso de abreviaciones y muchos más. Por lo tanto, son muchas las cuestiones que hoy continúan siendo problemas en la comunicación escrita.



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About Me

Paulina es doctora en Ciencias Sociales e investigadora independiente. Actualmente, se dedica al estudio del cambio socio tecnológico en Chile basado en el análisis de datos masivos, principalmente públicos. Hasta febrero de 2022 fue profesora de la Universidad de Concepción (Chile).

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